Toda dispersión implica movimiento y, por tanto, tendencia a la quietud.
Tanto futuro, tanto tiempo por vivir. Quién lo asegura.
Triste goteo sin ti no habría fuente. Ni riachuelo.
Con sabor a sal mi paladar recuerda tu ardiente llanto.
Con la tarde oscurece el patio. Y el mar, a lo lejos y como tantas cosas, ahí. Sin dejarse ver.
Acude el sueño a romper las defensas de la conciencia.